Todas las mañanas te susurraré un buenos días aún sabiendo que tu no estás a mi lado.
Seguiré guardando un asiento en el autobús. Añoraré esos besos dulces, estarás reinando mi mente cada día.
Caminaré y no veré más que nubes, la tristeza se undirá en mis entrañas y el maldito miedo inundará mis oídos. Horrorosa añoranza que besa mis agrietados labios cansados de gritar tu nombre en la distancia..
Nadie sabrá si una llamada, un mensaje, una sorpresa romperá este silencio sin pausa.
Nadie sabrá si llegará la esperanza combertida ese campo verde que una vez me vio sonreír.
Nadie lo sabrá.
miércoles, 17 de marzo de 2010
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