viernes, 26 de marzo de 2010

18 m². Esa es la capacidad que tiene mi cuarto en cuanto a medidas. Miles de momentos es la capacidad que tiene mi cuarto en cuanto a recuerdos. Recuerdos con amigos, recuerdos con familiares, recuerdos con personas ya excluidas de mi vida, recuerdos en los que estaba sola, pero sobre todo mi cuarto recuerda esos momentos junto a ti. Momentos de llegar y ni tan siquiera hablar, de comernos a besos sin perder un solo minuto, de interrupciones a cuenta de llamadas inesperadas e inoportunas, de hacer el amor y tardar tres horas, tres horas en las que entre beso y beso hay unas risas, un me río de ti y tú de mi, de quedarnos abrazados sintiendo mutuamente nuestros cuerpos, conversaciones sueltas en las que hablamos de todo, de lo que queremos, de lo que nos pasa, de lo que sentimos, de los problemas que se nos presentan, de lo feliz que me puedes llegar a ser, y últimamente de nuestros celos, esos celos que se pasan con cuatro tonterías que nos decimos, eso celos que después hacen que nos riamos, cosas que parecen que no, pero que le da juego y sentido a una relación. Después de todo las prisas, prisas porque nos pueden coger, prisas porque el reloj supera las 21:30 horas, prisas por recoger y porque no se quede ningún detalle que nos pueda delatar, prisas por bajar y fumarnos un cigarro. Y después miradas, sonrisas, cosquilleo en el estómago, ilusionados como niños pequeños el día de Reyes. Esos momentos no me los cambiará nadie. Nuestra intimidad viene de mes en mes, pero es indescriptible. Solo necesitamos 18m² e intimidad, después todo es MAGIA...

No hay comentarios:

Publicar un comentario