AITANA ha soñado dos veces esta noche
Primero un marqués elegante venía a por ella en un caballo con alas de plata, la recogía y la subía por las nubes para enseñarle como era la vida desde el cielo. Era apuesto, y se le arrugaban los ojos al sonreir, y guapo, muy muy guapo. Con ojos verdes que te comen cuando te miran y manos que te estremecen cuando te tocan.
Pero entonces un duendecito miraba a Aitana desde una nube. Y si te fijas bien y le quitas el sombrerito verde, es guapo, de los que te hacen reír hasta el infinito, de los que te miran, con ojos marrones, pero con una boca que inevitablemente lleva dibujada las ganas de besarla.
miércoles, 31 de marzo de 2010
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