Ese tío hacía que me temblaran las rodillas, hacía que me dieran escalofríos tan solo con rozar mi espalda, hacía que con un beso, me olvidara de mis problemas, me hacía incapaz de decir que no a todo lo que quería, me quitaba el frío y me daba la mano cuando estábamos juntos, yo nunca pedí nada, y dí demasiado, fuí fácil.
martes, 20 de julio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario