miércoles, 7 de abril de 2010



Día a día vamos creciendo; pero realmente, seguimos siendo los mismos inocentes que soñaban con lo imposible. Y esque pase lo que pase jamás dejaremos de ilusionarnos con los pequeños detalles, de querer lo inexistente, de extrañar lo que nunca tuvimos, de ser quienes somos...

Jamás llegaremos a la perfección; ni siquiera a la calma. Quizás el resto de nuestra vida sea una tormenta y debamos enfrentarnos a ella. No venceremos ni perderemos. El destino lo decidirá todo.



Sólo tengo clara una cosa... si pienso en futuro, pienso envida.

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