Día a día vamos creciendo; pero realmente, seguimos siendo los mismos inocentes que soñaban con lo imposible. Y esque pase lo que pase jamás dejaremos de ilusionarnos con los pequeños detalles, de querer lo inexistente, de extrañar lo que nunca tuvimos, de ser quienes somos...
Jamás llegaremos a la perfección; ni siquiera a la calma. Quizás el resto de nuestra vida sea una tormenta y debamos enfrentarnos a ella. No venceremos ni perderemos. El destino lo decidirá todo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario